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Ouro Preto

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Ouro Preto

ORIGENES

El origen de Ouro Preto está en el arraial del Padre Faria, fundado por el bandeirante Antônio Dias de Oliveira, por el Padre João de Faria Fialho y por el Coronel Tomás Lopes de Camargo y un hermano de éste, alrededor de 1698.

Por la unión de estos varios campamentos, convirtiéndose en sede de consejo, fue elevada a la categoría de pueblo en 1711 con el nombre de Vila Rica. En 1720 fue elegida para capital de la nueva capitania de Minas Gerais. En 1823, tras la Independencia de Brasil, Vila Rica recibió el título de Imperial Ciudad, conferido por D. Pedro I de Brasil, convirtiéndose oficialmente en capital de la entonces provincia de Minas Gerais y pasando a ser designada como Imperial Ciudad de Ouro Preto. En 1839 se creó la Escuela de Farmacia y en 1876 la Escuela de Minas. Fue sede del movimiento revolucionario conocido como Inconfidencia Minera. Fue la capital de la provincia y más tarde del estado, hasta 1897. La antigua capital de Minas conservó gran parte de sus monumentos coloniales y en 1933 fue elevada a Patrimonio Nacional, siendo, cinco años después, tumbada por la institución que hoy es el IPHAN. El 5 de septiembre de 1980, en la cuarta sesión del Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO, celebrada en París, Ouro Preto fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Ningún otro municipio brasileño acumuló tantos hechos históricos relevantes a la construcción de la memoria nacional como este vasto municipio. Se destacan, como marcos importantes de la historia brasileña:

- Última década del siglo XVII y principio del XVIII - clímax de las explotaciones paulistas, siendo descubierto el "oro negro";
- 1708 - Guerra de los Emboabas; los atritos entre paulistas y 'forasteros' alcanza el punto alto en el distrito de Cachoeira do Campo;
- 1720 - Revolta liderada por Felipe de los Santos; motines contra el Quinto de la Corona Portuguesa;
- 1789 - Inconfidencia Minera; confabulación entre determinados segmentos de la sociedad minera de entonces para hacer Minas libre del yugo portugués.

En 1897 Ouro Preto pierde el estatus de capital minero, especialmente por no presentar alternativas viables al desarrollo físico urbano, siendo la sede trasladada al antiguo Curral Del'Rey (donde una nueva ciudad, Belo Horizonte, planificada y espaciosa, estaba siendo preparada) . La vetusta ciudad continuó polarizando sus distritos, sin embargo, el municipio sólo la sombra de lo que fue otrora el Término de Vila Rica. En 1923, por la Ley N ° 843 de 7 de septiembre, se emancipa la antigua Itabira do Campo, actual Itabirito y en 1953 se crea el municipio de Ouro Branco, desmembrado del de Ouro Preto por la Ley N ° 1039, de 12 de, diciembre.

Actualmente son los siguientes distritos de Ouro Preto:

Cachoeira do Campo, Amarantina, Glaura (Casa Blanca), San Bartolomé, San Antônio do Leite, Rodrigo Silva, Miguel Burnier, Ingeniero Correia, Santa Rita, Santo Antônio do Salto, Antônio Pereira y Lavras Novas.

De ellos, los que tienen origen colonial son: Cascada del Campo, San Bartolomé, Glaura (Casa Blanca), Amarantina, Antônio Pereira, Lavras Nuevas. En el siglo XIX, en el siglo XIX, la actividad comercial: Santa Rita de Ouro Preto, San Antonio del Salto, Santo Antônio de Leite (a pesar de los tres también rodeados en el siglo XVIII, sólo tomaron impulso en el XIX). Se desarrollaron en el siglo XIX como consecuencia de la presencia del ferrocarril (con marcada presencia de arquitectura ferroviaria): Rodrigo Silva, Miguel Burnier, Ingeniero Corrêa.

EVOLUCIÓN URBANA E HISTÓRICA DE LA SEDE
Situado en terreno extremadamente montañoso y accidentado, sólo la fiebre aurífera escogía este rincón como escenario de una ciudad. La relación ocupación humana X relieve y geografía proporcionó a Ouro Preto algunas especificidades históricas curiosas. La evolución histórico-urbana de los núcleos de poblamiento puede, de esta manera, ser estudiada por dos vieses: la ocupación gradual de determinadas áreas, según el relieve, y la formación de caminos-eje que condicionarían la figura actual de la ciudad.

El primer foco de interés -y lo que más obvio nos parece- se refiere justamente a la ocupación de los cerros y las laderas. Aportados aquí los primeros exploradores -de los cuales Antônio Dias y Padre João de Faria Fialho parecen ser los más importantes, prestando sus nombres aún a la toponimia local - la ocupación se dio de dos formas: en las márgenes de los arroyos, donde el oro abundaba, y en los cerros que circundan la ciudad, repletos de minas y zarcillos. En los primeros tiempos tomaron los arraiales que ocuparon las empinadas laderas. En este detalle se destaca a Pascoal da Silva Guimarães, dueño de las minas del Oro Podre, incendiadas a mando del Conde, con las pequeñas y pintorescas capillas y por extensas áreas mineras, estos arraial hicieron el fausto de varios aventureros, algunos erigidos en verdaderos potentados locales de Asumar en 1720). Estos varios núcleos, de ocupación muy antigua, tendrían luego su brillo ofuscado por otros, nacidos a las márgenes de los arroyos, en los fondos de los valles que surcan la ciudad.

Dos arraial se distinguieron fuera de las montañas: el Arraial de Nuestra Señora del Pilar y el Arraial de Nuestra Señora de la Concepción de Antônio Dias. Sus dos capillas, situadas en las proximidades de arroyos auríferos, tuvieron actuación preponderante en la evolución urbana del núcleo más grande que entonces se dibujaba. En el año 1711, con la creación de Vila Rica, los dos núcleos fueron eje de discusión, y en 1724, con la institución de las primeras freguesías colectivas de Minas Gerais, Pilar y Antônio Dias tuvieron sus templos elevados a la categoría de iglesias parroquiales. Poco tardó y las antiguas matrices fueron puestas en reconstrucción vultosa. Las diversas hermandades que concurrían en el conjunto de las obras son de fundamental importancia para entender la sociedad oro-pretana del siglo XVIII, síntesis que es de toda sociedad colonial minera. Varias de estas hermandades se encargaron posteriormente de la construcción de nuevos templos, más acorde con la realidad de los cohermanos. Junto con la arquitectura civil, esta arquitectura de carácter religioso, marco indeleble del paisaje. El Pilar tiene su merced, Rosario y su iglesia de Orden Tercera, el Carmo. Antônio Dias tiene también su Mercês y Rosario (Santa Efigiania) y también su representante de Orden Tercera, San Francisco de Asís. No es coincidencia que las dos órdenes terceras, rivales, se encuentren ya al borde de la cima del morro de Santa Quitéria. En aquel momento se delinea de vez en cuando la conformación urbana de la vieja capital: la Casa de Cámara y Cadena estaba en construcción y el Palacio de Gobernadores ya estaba en uso. El Morro de Santa Quitéria tuvo su cima terraplén. La Plaza, actualmente llamada Tiradentes, se convertía en el punto central y el clímax físico evolutivo del período aurífero. Así percibimos la evolución de esta ciudad, curiosa e inquieta: de las capillitas de las montañas circundantes a los fondos de los valles, de los fondos de los valles nuevamente a la cumbre montañas. Este sube / desciende de los cerros, además de transportar técnicas y gentes, se reinventó en los estilos: del barroco simplón de las capelinhas antiguas, al fausto barroco de las matrices; del barroco parroquial, soberbio y taciturno, a la elegancia de la curvilínea rococó de San Francisco y Carmo. Y en la plaza, punto convergente? La fachada de la Casa de Cámara y Cadena aspira a los neoclásicos, mientras que el Palacio, más antiguo, hereda su plan de las antiguas fortalezas lusas. Esto sin hablar de los eclecticismos que en tiempos posteriores puntuarían las calles y callejones de otras influencias. ¡Cuánta herencia histórica y arquitectónica en una ciudad que, lejos de ser una y homogénea, detrás en su propio corazón la marca de la heterodoxia y de la mezcla!

Texto e Investigación: Alex Bohrer
Fonte: Sitio del Ayuntamiento Municipal de Ouro Preto
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